¿Paz sí, pero no así?

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Por:

Benjamin Cardona

Presidente Colegiado de la Asamblea Provincial Constituyente del Oriente Antioqueño

Consejero Consejos de Paz del Oriente Antioqueño

Entre los casos emblemáticos que la Comisión de la Verdad viene tomando en Antioquia para esclarecimiento y reconocimiento hay dos relacionados con el Oriente Antioqueño: uno, el accionar del Frente 47 en la zona Páramo; otro, el secuestro y asesinato del Gobernador Guillermo Gaviria y su Asesor de Paz Gilberto Echeverri.

En Llano Grande (Rionegro), fueron vecinos Gilberto Echeverri Mejía y el expresidente Álvaro Uribe Vélez, ambos Gobernadores de Antioquia, ambos ligados al mundo empresarial, dirigentes políticos, y ambos con claras posiciones frente al conflicto armado interno.

Gilberto Echeverri, exministro de Defensa, promotor de la ley que creó los Consejos de Paz con la idea de que Colombia necesitaba una política de paz de Estado, no a merced de cada gobernante, citaba a Pascal cuando decía que “al no poder fortificar la justicia, se ha justificado la fuerza”. Y agregaba: “La actual situación del Departamento de Antioquia es el mejor ejemplo: no hay justicia, (…) la seguridad democrática ni siquiera está enunciada, y por lo tanto todos la confunden con el concepto de defensa”.

Gilberto, en efecto, hablaba de seguridad democrática entendida como seguridad humana integral: “El derecho de las personas a vivir en libertad y con dignidad (…) a disponer de iguales oportunidades para disfrutar de todos sus derechos y a desarrollar plenamente su potencial humano”, como diría la Secretaría de Naciones Unidas.

La otra alternativa la reducía a la seguridad del Estado, mediante un tratamiento de orden público, como presupuesto para la ‘confianza inversionista’, y esperando como subproducto la ‘cohesión social’.

Podría decirse que Antioquia ha sido un laboratorio de prueba para estas dos propuestas.

El gobernador Guillermo Gaviria Correa, hablando de “buen gobierno y sociedad participante” promovió la elaboración en asambleas ciudadanas municipales de un Plan Congruente de Paz que terminó en la Asamblea Constituyente de Antioquia (885 delegados) y su Mandato para una Paz Incluyente y Participativa. Como estrategia para superar el agobiante conflicto armado propuso la filosofía y la metodología de la Noviolencia activa.

Así, para responder a una agresión violenta de las FARC en el municipio de Caicedo, escribió al grupo armado: “Hoy el país se debate, después del proceso de ruptura de una negociación (El Caguán) alimentado por intereses de diversa índole, en el borde de una guerra que como las otras soluciones bélicas solamente va a traer más muertos, más pobreza, más atraso social. La opción que nosotros queremos conversar con ustedes es la opción de la Noviolencia (…) para que no se siga recurriendo al aumento del poderío militar, como equivocadamente se cree que se puede resolver el problema (…) Durante 40 años hemos recurrido a esa solución y lo que hemos logrado es que la subversión aumente su armamento, que el Estado aumente su armamento y haya surgido otra tercera fuerza (paramilitares) que ha venido aumentado su armamento, en contra de cuya utilización de la violencia también estamos profundamente en desacuerdo. Esta Marcha (a Caicedo) busca que contribuyamos diciéndole, mostrándole al pueblo antioqueño, una opción distinta, diferente al incremento de la fuerza militar”.

Y desde el cautiverio, insistía: “Hay demasiada violencia en nuestras costumbres (…) “Aquí (en el cautiverio) he meditado que el liderazgo que puedo ejercer sobre mis coterráneos, el mensaje que puedo y quiero entregarles es el de la fuerza trasformadora de la Noviolencia (…) Nuestra tarea es la de abrir la puerta a las posibilidades que ofrece la noviolencia en todos los ámbitos de la vida en comunidad, la vida familiar, la educación, las relaciones entre las personas, las comunidades y las naciones, la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la construcción del progreso de nuestro pueblo con criterio humano”.

Para él la Noviolencia “no es una opción para que acoja la subversión: es una opción para que acojamos todos los ciudadanos y ciudadanas de Antioquia, muy especialmente el Gobierno (…) Comencemos a crear conciencia y compromiso para trabajar por una patria más incluyente y justa, sin necesidad de recurrir a las acciones violentas”.

Efectivamente, Guillermo y Gilberto insistían, utilizando la frase de Einstein: es estúpido esperar resultados distintos utilizando los mismos métodos.

No solo las FARC respondieron torpemente, con el secuestro. Un año después, durante un intento de rescate, en operación militar de gran escala, fueron asesinados.

Mirando resultados: hoy Antioquia es el Departamento más afectado por la guerra. Según las estrategias de cada actor armado: reclutamiento de menores de edad, campos minados, desarraigo campesino, masacres, violaciones sexuales, ‘falsos positivos’. En el Oriente, casi la mitad de las víctimas de Antioquia, y el 10% de los falsos positivos de Colombia.

Las noticias hablan de víctimas del covid y de la violencia social y armada, aún ejercida desde el poder: adolescentes reclutados y muertos en bombardeos, asesinato de líderes sociales: indígenas, negros, campesinos. Movilizaciones que terminan con jóvenes muertos. ¿Cuáles duelen más, cuáles suscitan respuestas más violentas?

La respuesta oficial es promesas de incremento de la acción armada, pago a informantes, anuncios de recurso al glifosato contra cultivos de coca.

En el Oriente Antioqueño, en San Carlos, se firmó un Pacto por la Construcción de Paz Territorial, que en su última asamblea acordó trabajar por hacer del Oriente un Laboratorio de Reconciliación, orientado por el sueño que describe el Papa Francisco en su Carta Fratelli Tutti (Hermanos Todos), señalando que el libre mercado solo atiende a intereses privados y es incapaz de solidaridad fraterna y de preocupación por la Casa Común.

Entre diversas estrategias y con el fin de llevar el Pacto hasta el nivel local, distintas organizaciones e instituciones han promovido la creación y fortalecimiento de Consejos de Paz, Reconciliación y Convivencia en cada municipio; y respondiendo a una petición de excombatientes de FARC, se organizan Diálogos de Verdad para la Reconciliación con los que se espera llegar particularmente a los municipios que vivieron tomas guerrilleras.

Se han realizado encuentros regionales entre Consejeros de Paz y delegación de exguerrilleros, entre mujeres de AMOR y mujeres farianas. Con orientación de la Comisión de la Verdad, un encuentro entre delegaciones de víctimas de Nariño, Argelia, Abejorral, Sonsón y 13 dirigentes de FARC que operaron en la zona. En el municipio de San Rafael se han realizado dos encuentros con víctimas; el 9 de abril, fecha en que se promueve la Solidaridad con las Víctimas en diversos municipios, el Consejo de Paz de San Carlos organiza un encuentro de Diálogo de Verdad para la Reconciliación con participación de excombatientes de FARC, AUC, y también se espera participación de policía, ejército, y exalcaldes que actuaron durante la confrontación armada. “Si el desarme se hace en el corazón, la guerra no tiene donde anidarse”, escribieron las víctimas en el Jardín de la Memoria.

Mientras quienes dicen “Paz sí, pero no así” suspenden negociaciones con ELN, ven surgir rearmes insurgentes y paramilitares que causan muertes de líderes sociales, y siguen esperando paz como resultado de acciones bélicas, distintas organizaciones sociales e instituciones firmantes del Pacto por la Paz en el Orienten proponen la reconciliación y parecen más cerca de la consigna que el Gobernador encargado Eugenio Prieto hizo resonar en la catedral de Medellín, durante las honras fúnebres de Guillermo y Gilberto:

¡A la vida, por fin, daremos todo! ¡Para la guerra NADA!  

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