El Oriente Antioqueño hacia el 2022, entre lo viejo y lo nuevo.

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Por: Vicente Arcila Giraldo

Se acerca el año 2022, y con él las elecciones de Congreso de la Republica y presidencia, sin duda alguna será un año de grandes cambios y transformaciones, el país no aguanta más un gobierno que le sirve a los intereses de los más poderosos y que privilegia el interés particular por encima del general.

El oriente Antioqueño es una región que ha sufrido bastantes cambios durante los últimos 10 años, pasó de ser un territorio con vocación agrícola y pecuaria, a convertirse en el “segundo piso” de Medellín, ese gran desarrollo urbanístico e industrial, ha conllevado a la gentrificación, es decir, al desplazamiento y desarraigo de los pobladores de sus territorios, quienes al no tener capacidad de pago de la carga impositiva de impuestos como la valorización y los altos avalúos catastrales, tienen que vender sus tierras a precio de “huevo” y tratar de sobrevivir en las zonas urbanas lejos de sus parcelas y sus raíces.

Las elecciones del próximo año serán una disputa entre el viejo y nuevo poder, entre la manera arcaica, retrógrada y corrupta de hacer la política, frente a los nuevos liderazgos que emergen del pueblo, millones de personas inconformes, insatisfechas y dispuestas a darle un cambio al país.

Nuestra región del Oriente Antioqueño no se escapa de tener que hacer esa elección, y ya se empiezan a vislumbrar los representantes de ese viejo poder, de esa clase política que se resiste a abandonar la “teta” del estado por la cual han vivido por décadas, donde han exprimido al pueblo, engañado a los electores, han hecho de la mentira su estrategia política y gobiernan para un grupo minoritario que les financian sus campañas; mientras tanto el pueblo aguanta hambre, la salud se convirtió en un negocio, la educación en un privilegio, el campo abandonado, la inseguridad reina por campos y ciudades, el desempleo está en los niveles más altos y nos cogió la pandemia con un gobierno aprendiz.

Ya se escuchan vientos de la nueva reforma tributaria, una reforma que afectará principalmente a la clase media y baja de nuestra sociedad, gravando con IVA algunos productos de la canasta básica que aun no estaban gravados, ampliando la base de declaración de renta y generando exenciones a los grandes ricos y poderosos del país.

Colombia no aguanta más, están despertando un gigante que estaba dormido, un anhelo de cambio que se ha postergado elección tras elección, la esperanza de un mejor país, de una Colombia del tamaño de nuestros sueños, donde la Salud sea un derecho y no un negocio, la educación de calidad sea para todos, el campo vuelva a florecer y tengamos derecho a vivir sin miedo y en paz.

El llamado a todos los pobladores del Oriente Antioqueño, es a no dejarse engañar una vez más, a tener la capacidad de desnudar las intenciones de los representantes de ese viejo poder, y en el oriente tenemos muchos, es muy fácil reconocerlos y entre todos vamos a derrotarlos, ellos aparecen solo en elecciones, prometen estar con el pueblo, pero sus intereses están lejos de los de la comunidad, dan besos, abrazos y fuertes apretones de manos, pero luego que los eligen no vuelven a aparecer y se dedican a gobernar para sus intereses y los del gobierno de turno.

El reto que tenemos es grande, pero no podemos ser inferiores a este momento que vive la humanidad y nuestro país, si algo nos enseño la Pandemia fue a comprender que tenemos un gobierno indolente, que se aprovechó de la situación para enriquecerse y oprimir más al pueblo; pero viene el 2022, viene el tiempo de la gente, las nuevas generaciones de jóvenes que nos cansamos de ser espectadores y decidimos convertirnos en protagonistas, les vamos a arrebatar el poder en democracia, vamos a ser mayorías y a tener un gobierno que realmente sea del pueblo, en nuestras manos está la decisión, si elegimos el viejo poder o nos atrevemos a tener un mejor país donde las oportunidades sean para todos. 

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