Empresas y emprendimientos del Oriente antioqueño se fortalecen en Conducta Empresarial Responsable y respeto por los Derechos Humanos

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25 empresas y 30 emprendimientos hacen parte del primer piloto de certificación en Conducta Empresarial Responsable, que adelantan la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, la Gobernación de Antioquia y la Corporación Empresarial del Oriente antioqueño CEO.

Este piloto es un escenario de articulación entre el Estado, la empresa privada, la academia y organizaciones de la sociedad civil que trabajan por el fortalecimiento y la generación de oportunidades para las organizaciones sociales. En ese sentido, un grupo de empresas y emprendimiento inició la primera de tres fases, que es la caracterización de sus niveles de cumplimiento en temas de Conducta Empresarial Responsable.

Los municipios priorizados para el desarrollo de este proyecto fueron Alejandría, Guarne, Guatapé, Marinilla, Rionegro, San Carlos, Santuario, San Francisco, San Rafael y San Vicente.

El Consejero Presidencial para los Derechos Humanos, Jefferson Mena, se refirió a esta iniciativa como “un primer paso que es muy importante, donde podemos seguir avanzando en esta mesa construyendo empresa, gobierno departamental y gobierno nacional, y definitivamente tiene que redundar en beneficio de la comunidad, los emprendimientos y las empresas del Oriente”.

Por su parte, la directora de la Corporación Empresarial del Oriente antioqueño, Carolina González Tabares, destacó cómo este “se integra a lo que venimos haciendo desde hace muchos años con programas de responsabilidad social creados por los empresarios. Hoy queremos profundizar en el respeto por los derechos humanos, para que vivamos mejor este concepto, que sea más tangible para nosotros aplicar su cumplimiento en nuestro día a día, ya sea como directivos o como colaboradores”.

La secretaria de Participación y Cultura Ciudadana, Katherine Velásquez Silva, declaró que “este es un reto gigante que nos hace seguir tendiendo los puentes para unir la academia con el Estado, las bases sociales y el sector productivo, para que haya cada vez más empresas formadas en la cultura de la defensa de los Derechos Humanos, y también para dejar instaladas unas condiciones para que estos procesos poderosísimos no dependan del Estado en un futuro sino que, queden implantados en la sociedad y tengan continuidad y vida propia”.

Este es un espacio de formación en derechos humanos para generar capacidades que apunten a un desarrollo económico, social y ambiental responsable y sostenible en el territorio.

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