EXTRAÑO LAS PROVINCIAS: ¿DÓNDE ESTÁ EL GOBIERNO DEPARTAMENTAL?

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Por:

Raúl Vélez Tamayo

En estos días de tanto movimiento nacional, departamental, regional y local, hemos visto una profunda soledad en los muy vituperados municipios de Antioquia; si bien hay intentos de acompañamiento y algunos tantos de gestión, no hay una acción real que evidencie la presencia del Departamento en el asimétrico desarrollo antioqueño.

Una de las propuestas más importantes para generar equilibro en el crecimiento y desarrollo del territorio oriental fue la gesta de las Provincias de: Cartama (suroeste), La Paz (oriente) y  Aguas, Bosques y Turismos (oriente), que han sentido una profunda soledad por parte del gobierno departamental, las muy nobles ordenanzas de la Honorable Asamblea Departamental, duermen en el sueño de los justos, mientras los directivos de las provincias se sostienen con la dignidad propia de su rol, el gobierno Departamental se llena de excusas para no darles el impulso que se merecen a este sistema asociativo de municipios.

Aunque el momento es difícil por la pandemia, la responsabilidad sigue intacta en la creación de una planeación prospectiva para la subregión con más proyección del Departamento, hablando propiamente del oriente antioqueño; sin embargo, la figura de provincia como entidad, gestada desde las entrañas de la sabiduría política paisa, depende grandemente de la voluntad de los gobernantes, en especial del gobernador de Antioquia, que ha mostrado una extraña antipatía para una muy noble gesta de desarrollo territorial.

La visión de los timoneles del departamento deben aprovechar este instrumento para catapultar el desarrollo, y más aun en un departamento donde están las ciudades con mayor capacidad administrativa del país, versus una gran cantidad de municipios que dependen de las trasferencias del Estado central y las regalías del muy enlodado sector eléctrico, lo curioso de este hecho, se refiere a que una entidad con tanta pompa como una Provincia, la opaca la pobre gobernanza de un departamento huérfano de Gobernador.  Si bien el gobernador encargado es un buen hombre, con buenas intenciones, no reviste la legitimidad del pueblo y la dignidad de la democracia, y se ve reflejado en las tibias acciones que se están desarrollando en toda la extensión del departamento.

El momento histórico para poder aprovechar el espíritu de la Provincia ha sido éste, la crisis hospitalaria, el encierro, la falta de creatividad de nuestros dirigentes se pudo corregir y potenciar desde este tipo de organización.  Sin embargo, fue un infortunio que no se le diera el protagonismo que se merece, que el gobierno Departamental las haya relegado a una simple entidad de más, sin entender la preponderancia de estas organizaciones para darle mayor celeridad y claridad a las acciones políticas y administrativas que se afrontó para encarar y superar la crisis; y no solo este tipo de crisis viral, sino también debe ser un espacio para que se hable y se gestione en sinergia y lograr el desarrollo armónico.

Las provincias están olvidadas porque no hay gobernador, o simplemente está esperando que alguien le dé la preponderancia que se merece para poder trascender en el ordenamiento territorial de nuestra región; y no es una discusión bizantina del sistema asociativo más conveniente en las dinámicas administrativas y políticas de la gobernación, sino la utilidad y la operatividad que éste tenga para beneficiar el aforo administrativo de nuestros alcaldes, potencializar la capacidad de gestión de sus gabinetes y mejorar los indicadores de gestión de los Municipios y el Departamento, sin embargo, en estos dos años de gobierno, las Provincias ha sido relegada, no por falta de administración, sino por el evidente desdén que tienen para con tan bella iniciativa asociativa.

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