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El naufragio de la Consulta Popular del AMO: una lección sobre legitimidad y conciencia ciudadana

La Consulta Popular del Área Metropolitana del Oriente (AMO) se ha convertido en un ejemplo palpable de cómo los proyectos políticos y administrativos pueden naufragar cuando carecen de legitimidad social, transparencia en sus propósitos y argumentos sólidos para convocar a la ciudadanía. Lo que se presentó como una iniciativa para impulsar el desarrollo regional terminó…

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La Consulta Popular del Área Metropolitana del Oriente (AMO) se ha convertido en un ejemplo palpable de cómo los proyectos políticos y administrativos pueden naufragar cuando carecen de legitimidad social, transparencia en sus propósitos y argumentos sólidos para convocar a la ciudadanía. Lo que se presentó como una iniciativa para impulsar el desarrollo regional terminó siendo percibido como una propuesta impuesta desde arriba, marcada por intereses económicos y alianzas cuestionables con urbanizadores, más que por una verdadera planificación sustentable del territorio.

La Consulta Popular enfrenta serios obstáculos. El Ministerio de Hacienda, al día de hoy, no ha girado los recursos necesarios para su realización, situación que se da por segunda vez en el Oriente Antioqueño, un antecedente similar ocurrió al final del gobierno de Luis Pérez Gutiérrez en el 2019, durante la presidencia de Juan Manuel Santos.

Era de esperarse que no se otorgaran los fondos para la Consulta Popular, pues el proyecto del AMO presenta errores tanto de forma como de fondo que resultan insalvables ante una evaluación seria por parte del Gobierno Nacional. Desde su concepción, la propuesta ha estado marcada por una deficiente planeación técnica, una falta de claridad en sus objetivos y una evidente desconexión con las verdaderas necesidades de las comunidades del Oriente antioqueño. Además, su enfoque expansivo, que favorece intereses urbanísticos por encima de la sostenibilidad ambiental y el equilibrio territorial, genera profundas dudas sobre su legitimidad y conveniencia. Ante este panorama, la negativa del Gobierno a financiar el proceso no solo era previsible, sino también coherente con la obligación institucional de evitar el uso ineficiente de los recursos públicos en una iniciativa que carece de respaldo social y rigor administrativo.

Sin embargo, el mayor error de los promotores de la Consulta —entre ellos el gobernador Andrés Julián Rendón Cardona y su secretario de Planeación, Eugenio Prieto Soto, además del Senador Esteban Quintero— ha sido recurrir a la retórica del miedo y a la descalificación de quienes expresan su desacuerdo. Ante el evidente desinterés ciudadano y el rechazo, expresado en los cientos de comentarios en las mismas publicaciones de la gobernación, las alcaldías y sus bodegas de comunicación prepago.

Frente a la respuesta ciudadana a esta figura ilegítima y leonina, los impulsores del AMO optaron, en las últimas horas, por discursos alarmistas y de odio, replicados de manera inmediata por sus bodegas de comunicación prepago, haciendo señalamientos muy peligrosos a los defensores de la Región que nos oponemos al AMO. Este tipo de estrategias, lejos de fortalecer el debate democrático, lo empobrecen y fracturan el tejido social, al reducir la discusión pública a una batalla de propaganda.

El pasaje bíblico de David y Goliat parece revivir hoy en el Oriente antioqueño con la disputa por el AMO. Como en aquella historia bíblica, Goliat representa el poder desmedido, los grandes recursos económicos, las bodegas de comunicación prepago y la maquinaria política que pretende imponer su voluntad sobre el territorio. En cambio, David simboliza a las comunidades, a los líderes sociales y a los ciudadanos que, sin más armas que su amor por la región y su compromiso con la defensa del territorio, se enfrentan con valentía a un gigante que parece invencible. Sin embargo, la historia enseña que la fuerza no siempre radica en el dinero ni en el poder, sino en la convicción, la justicia y la unidad de un pueblo que lucha por preservar su identidad y su entorno. Así, el Oriente antioqueño demuestra que, cuando hay amor por la tierra, incluso los gigantes pueden caer.

El trasfondo de esta disputa no es menor. La propuesta de expansión urbana contemplada en el AMO —que pretende aumentar la malla urbanizable hasta en 80 kilómetros y proyectar un crecimiento poblacional de dos millones y medio de habitantes en las próximas dos décadas— amenaza directamente la existencia de CORNARE y ponen en grave riesgo los equilibrios ambientales que han caracterizado a la Región. Diversas reservas naturales podrían verse seriamente afectadas, lo cual impactaría directamente la calidad de vida y la sostenibilidad de un territorio que, hasta ahora, ha logrado mantener un balance entre desarrollo y conservación.

En este contexto, el fracaso de la Consulta Popular no puede atribuirse a la ciudadanía, sino a la desconexión de sus promotores con las realidades locales y con el sentimiento de pertenencia de las comunidades. El amor por el territorio, las historias de lucha social y la conciencia colectiva de la población pesan más que la campaña de odio emprendida por el Gobernador Rendón Cardona y, su alfil, Eugenio Prieto Soto o las promesas de progreso sin sustento que se han hecho en las últimas semanas en los diferentes municipios. Los impulsores del AMO subestimaron la capacidad crítica de los habitantes del Oriente antioqueño y ahora enfrentan las consecuencias políticas y sociales de esa arrogancia.

El naufragio de la Consulta Popular del AMO debe entenderse como una advertencia: los proyectos regionales no pueden imponerse sin un diálogo real con las comunidades ni sin una base técnica y ética sólida. El desarrollo no puede medirse únicamente en kilómetros urbanizables ni en proyecciones demográficas, sino en la capacidad de construir un futuro sostenible, sustentable y participativo. Los promotores de esta iniciativa aprenderán, quizá demasiado tarde, que la legitimidad no se compra con bodegas de comunicación prepago, sino que se construye con respeto, transparencia y compromiso genuino con la gente y su territorio.

La puerta se abre para que construyamos una figura que represente a todo el territorio, no solo a algunos municipios y que se corrijan los graves errores de este AMO naufragado.

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