,

El Oriente Antioqueño en la Encrucijada: ¿Desarrollo para Todos o Negocio para Pocos?

El Oriente Antioqueño no es solo una región geográfica; es el corazón hídrico, verde y social de un departamento que hoy se debate entre dos modelos de futuro irreconciliables. Por un lado, la visión de quienes habitan el territorio, cuidan sus acueductos veredales y labran la tierra; por el otro, un proyecto de área metropolitana…

Compartir en redes sociales:

El Oriente Antioqueño no es solo una región geográfica; es el corazón hídrico, verde y social de un departamento que hoy se debate entre dos modelos de futuro irreconciliables. Por un lado, la visión de quienes habitan el territorio, cuidan sus acueductos veredales y labran la tierra; por el otro, un proyecto de área metropolitana que, bajo la promesa de una «asociatividad» técnica, parece esconder un modelo de urbanismo desenfrenado diseñado por y para las élites políticas y económicas.

En una reciente y contundente entrega de nuestro podcast, conversamos con Vicente Arcila, abogado y líder social, quien ha sido una de las voces más críticas frente a lo que él denomina un «adefesio leonino». La tesis de Arcila es clara: se está intentando imponer un modelo de crecimiento que no es sinónimo de desarrollo, sino de desplazamiento y pérdida de autonomía.

Un Despertar Ciudadano: «Ya no somos el pueblito que traga entero»

Uno de los puntos más vibrantes de la conversación fue el análisis de la madurez política de la región. Arcila sostiene que el Oriente ha dejado de ser una zona pasiva. «Este Oriente antioqueño ya no es ese pueblito que traga entero, ni esos ciudadanos que creen lo que digan los medios de comunicación preparados por una clase política corrupta», afirmó con severidad.

Esta resistencia no nace de la nada. Es el resultado de décadas de luchas sociales organizadas por acueductos veredales, juntas de acción comunal y colectivos ambientales que entienden que el territorio es mucho más que metros cuadrados para construir. Según el líder social, mientras el aparato estatal y ciertos sectores mediáticos —financiados con contratos de hasta 5.000 millones de pesos para moldear la opinión pública— intentan vender las bondades del Área Metropolitana, la base social sigue firme en la defensa de su soberanía.

La «Selva de Cemento» y el Espejismo de la Inversión

El principal temor de la ciudadanía, respaldado por las denuncias de Arcila, es la transformación del paisaje y la economía local. El proyecto busca integrar a ocho municipios, pero deja en el «ostracismo» a otros 15, profundizando una brecha social ya de por sí gigantesca.

¿Qué pasará con el campesino que hoy depende de la producción primaria cuando el valor del suelo se dispare para dar paso a proyectos inmobiliarios de alta densidad? La respuesta, según la entrevista, es el desplazamiento. Se advierte que lo que planean es convertir la región en una «selva de cemento», priorizando la ganancia inmediata sobre la sostenibilidad del agua y el medio ambiente.

«Nosotros no queremos que nos traigan los problemas de la ciudad», explica Arcila. La preocupación radica en que la infraestructura actual —hospitales, escuelas, vías— no está preparada para recibir a los 2.5 millones de habitantes que proyecta este modelo de expansión.

La Batalla Judicial y el Poder del Voto Secreto

A pesar de los reveses legales y las resoluciones de la Registraduría que han reprogramado las consultas populares, el mensaje de los líderes sociales es de perseverancia. «Se perdió una batalla, pero aún no la guerra, porque esto apenas comienza», sentencia el entrevistado.

La crítica se extiende también a la presión ejercida sobre funcionarios y contratistas, a quienes se les ha instado a llenar listas con cédulas de familiares para apoyar el proyecto. Frente a esto, la invitación es a ejercer un voto secreto, soberano y consciente. El 26 de julio (o la fecha que finalmente se ratifique) no será solo una jornada electoral; será un plebiscito sobre la identidad misma del Oriente Antioqueño.

Una Región que Laté al Unísono

El llamado final de este debate es a la unidad. El Oriente es un solo corazón compuesto por 23 municipios que deben latir con la misma intensidad. No se trata de oponerse al progreso, sino de exigir un desarrollo construido con la gente y no impuesto desde oficinas en Medellín o por intereses urbanísticos particulares.

La moneda está en el aire, pero algo es seguro: la defensa del territorio tiene alma, tiene argumentos y, sobre todo, tiene una ciudadanía que ya no está dispuesta a callar.

Artículos del autor

Compartir en redes sociales: