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Granada: Donde el dolor se transformó en una danza de esperanza

Llegar a Granada siempre remueve algo en el pecho. A pesar de estar tan cerca del corazón del Oriente Antioqueño, del aeropuerto y de Medellín, este municipio carga con las cicatrices de haber sido uno de los más golpeados por el horror y el abandono estatal. Pero este viaje no fue para quedarnos en el…

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Llegar a Granada siempre remueve algo en el pecho. A pesar de estar tan cerca del corazón del Oriente Antioqueño, del aeropuerto y de Medellín, este municipio carga con las cicatrices de haber sido uno de los más golpeados por el horror y el abandono estatal. Pero este viaje no fue para quedarnos en el luto, sino para entender cómo se reconstruye un pueblo que fue casi vaciado por la violencia.

Me senté en el emblemático Salón del Nunca Más con Gloria, una mujer cuya voz no solo pide memoria, sino que exige un nuevo presente para su tierra.

El estigma que debemos romper

Lo primero que abordamos fue esa sombra de miedo que aún persigue a Granada en el imaginario de muchos. La respuesta de Gloria fue una de las invitaciones más sinceras que he recibido en este podcast. Con una contundencia que emociona, nos pidió al mundo entero: «No sientan que Granada es un sitio donde no se puede llegar porque hay miedo y hay violencia… aquí estamos las personas buenas».

Es increíble pensar que, a pesar de las masacres y las tomas que marcaron su historia, la gente de Granada no nos recibe con reclamos, sino con los brazos abiertos. Gloria es el reflejo de una comunidad que decidió que su identidad no sería la de la tragedia, sino la de la hospitalidad y la paz.

Del Salón del Nunca Más a los nuevos emprendimientos

Hablamos de cómo el Salón del Nunca Más es el corazón de esta resiliencia. No es solo un lugar de fotos y recuerdos dolorosos; es el cimiento sobre el cual han levantado una apuesta impresionante por la vida. Me sorprendió el dato: hoy Granada cuenta con más de 50 emprendimientos que han nacido precisamente de esas familias que lo perdieron todo.

Desde cafés especiales y chocolate, hasta productos innovadores como vinos de mora, el municipio está demostrando que la mejor forma de decir «Nunca Más» es creando desarrollo. Como bien decía Gloria en nuestra charla, si alguien dice que en Granada no hay nada que ver, es simplemente porque no ha buscado bien.

Un territorio de paz que espera por nosotros

Cerramos la conversación con una reflexión necesaria para todo el Oriente Antioqueño. La reconstrucción de Granada es una lección de dignidad. Es un municipio que, tras haber sido abandonado por el Estado en sus horas más oscuras, se tomó de la mano para salir adelante.

Hoy, Granada es un territorio de paz. Mi invitación después de hablar con Gloria es simple: dejemos de ver a este municipio como un espejo del pasado y empecemos a verlo como un referente del futuro. Vayan, prueben su café, escuchen sus historias y, sobre todo, déjense recibir por esa gente buena que, después de tanto dolor, solo tiene amor para ofrecer.

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