En un momento crucial para nuestra región, el futuro del Valle de San Nicolás pende de un hilo. La propuesta de un Área Metropolitana ha encendido un debate sobre el verdadero costo del progreso y si la región está realmente preparada para sus implicaciones. Voces influyentes, como la de Manuel Tiberio Orozco Gallego, representante legal de AMA (la Asociación de Acueductos Veredales de Marinilla) , han alzado la voz para advertir sobre los peligros ocultos de esta iniciativa. Para muchos, este proyecto es un «adefesio completo» que amenaza la autonomía de los municipios y, en particular, la gestión comunitaria del agua.

Una Historia de Resistencia: La Lucha por la Gobernanza del Agua
La defensa del agua no es nueva para las comunidades del altiplano. La gobernanza del agua, construida a lo largo de 50 años, ha sido fundamental para mantener el tejido social y el movimiento social en el territorio. Los acueductos veredales han resistido los intentos del Estado por privatizar los servicios públicos, como ocurrió en 2008 con el Decreto 3200 o Planes Departamentales de Agua, impulsado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, que buscaba que los municipios le entregaran el agua a la Gobernación para hacer de ellos un «fortín politiquero».
Un hito clave en esta lucha fue la primera «rebelión» contra la Ley 142 de 1994, cuando el Estado exigió que los acueductos comunitarios incluyeran la sigla «EH SP Empresa Servicios Públicos» en sus facturas. Las comunidades se negaron, declarando que no eran empresas prestadoras de servicios públicos, sino «gestores comunitarios del agua». Ellos no cobran por el agua, que consideran un derecho fundamental , sino por la conducción y potabilización del líquido, una cuota familiar que la misma asamblea comunitaria establece para asegurar la sostenibilidad de los acueductos.
Marinilla: El Bastión de la Resistencia
En Marinilla, diez acueductos comunitarios proveen servicio de agua potable a 34 veredas. Conscientes de la necesidad de unirse, conformaron una asociación. En un cabildo abierto en 1999, exigieron al Concejo Municipal que solicitara al Congreso de la República una ley propia para los gestores comunitarios del agua. Esta ley, que nació en Marinilla, ya ha pasado tres debates en el Congreso y solo falta el cuarto debate en la Cámara de Representantes para convertirse en Ley de la República y «quedar más blindados». Además, en 2019, lograron la política pública para el fortalecimiento de los acueductos comunitarios y un decreto del gobierno (el 0960) sobre la política nacional y la gestión comunitaria.
La firmeza de Marinilla en este tema es evidente. Su alcalde decidió oponerse al Área Metropolitana en un «acto de valentía, de respeto y de defensa al territorio» , evitando una consulta popular en el municipio. Este acto es resultado de un compromiso que los candidatos a la alcaldía y el concejo de Marinilla firmaron, obligándose a respetar la autonomía del recurso hídrico municipal.

El ‘NO’ Rotundo: Argumentos de los Acueductos
La decisión de votar «NO» al Área Metropolitana no es casual. Se basa en varios elementos cruciales:
- Pérdida de Autonomía: El principal riesgo es la pérdida de la autonomía territorial y la gestión comunitaria del agua. Se teme que los municipios pierdan su capacidad de decisión y que los Consejos Municipales se vuelvan irrelevantes, ya que el «amo Río Negro» será el que dará las órdenes.
- Riesgo de Privatización y Centralización: Se denuncia que si la «ultraderecha» llega a ganar, el Área Metropolitana se expandirá a los 23 municipios del Oriente Antioqueño. El expresidente Uribe ya dijo que el Metro de Medellín haría la gestión del transporte, que Empresas Públicas de Medellín haría la de los servicios públicos, y que las oficinas de planeación de los municipios se reducirían al mínimo.
- Negocio Urbanizador: La iniciativa es vista como un proyecto de urbanizadores que buscan hacer una «malla urbanizable de 80 kilómetros» y subir la población a 2.5 millones de habitantes , lo que destruiría el tejido social.
- Amenaza a la Democracia Participativa: El movimiento acusa a los promotores de la consulta de manipular el proceso, bajando la participación ciudadana requerida del 25% al 5% para la consulta popular y obligando a funcionarios y contratistas a votar a favor del «SÍ».
Un Llamado a la Unidad y la Resistencia
El movimiento social por la gobernanza del agua en el Oriente Antioqueño es grande y está unido en el «NO» al Área Metropolitana. Orozco Gallego insta a los acueductos comunitarios a salir y votar masivamente por el «NO» en la consulta popular del 9 de noviembre. La estrategia es clara: evitar que los promotores del «SÍ» logren su objetivo por abstención y demostrar el poder del pueblo unido.
La alternativa que proponen es fortalecer la figura de la provincia, que respeta la autonomía territorial y promueve una «gobernanza horizontal, no vertical», que no beneficia a unos pocos políticos. La lucha es clara: no permitir que el Oriente Antioqueño se convierta en una «selva de cemento» que destruya el tejido social construido por más de cinco décadas.
