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EN EL RADAR/TERMINAMOS LA TERCERA MARATÓN DE VOCES CIUDADANAS POR UNA SOLUCIÓN AL VIACRUCIS DE MOVILIDAD MARINILLA-PEÑOL-GUATAPÉ-SAN RAFAEL CON MUCHO ÉXITO

La Maratón de Voces Ciudadanas que durante todo agosto impulsó Oriéntese Periodismo de Opinión deja una conclusión que merece ser dicha con claridad: cuando una región encuentra una voz, cuando la ciudadanía convierte su inconformidad en argumento y cuando los medios de comunicación entienden que su tarea no es solamente contar lo que ocurre sino…

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La Maratón de Voces Ciudadanas que durante todo agosto impulsó Oriéntese Periodismo de Opinión deja una conclusión que merece ser dicha con claridad: cuando una región encuentra una voz, cuando la ciudadanía convierte su inconformidad en argumento y cuando los medios de comunicación entienden que su tarea no es solamente contar lo que ocurre sino ayudar a transformar lo que está mal, también es posible mover las decisiones públicas.

No se trató simplemente de una campaña de opinión. Se trató de poner sobre la mesa una realidad que durante demasiados años ha sido normalizada: el viacrucis de movilidad que padecen las comunidades de Marinilla, El Peñol, Guatapé y San Rafael.

Una carretera con más de ocho décadas de existencia y alrededor de 183 curvas no puede seguir soportando, como si nada hubiera cambiado, la dinámica económica, turística, poblacional y vehicular de una subregión que se transformó radicalmente. La vía no colapsó ayer. Hace años dejó de responder a las necesidades del territorio. Lo que ocurre hoy es la consecuencia de haber aplazado durante demasiado tiempo una solución definitiva.

Y mientras se aplaza la solución, quienes pagan el precio son las comunidades.

Lo pagan los campesinos que necesitan movilizar sus productos. Lo pagan los trabajadores que deben desplazarse diariamente. Lo pagan los estudiantes, los comerciantes, los empresarios y quienes viven de una economía que depende de la movilidad. Lo pagan los servicios de emergencia cuando una carretera congestionada convierte cualquier desplazamiento en una carrera contra el tiempo.

Y también lo pagan los millones de visitantes que llegan a esta región.

Porque hay una contradicción que ya resulta imposible ocultar: Antioquia y Colombia quieren convertir al Oriente de los Embalses en uno de sus grandes motores turísticos, pero pretenden que ese desarrollo circule por una carretera que pertenece a otra época.

Marinilla, Guatapé, El Peñol y San Rafael no son un rincón marginal del departamento. Son uno de los principales destinos turísticos del país. El embalse, la Piedra del Peñol, los paisajes, la oferta hotelera, gastronómica y recreativa, la riqueza natural y cultural de estos municipios han convertido la zona en un territorio de enorme importancia económica.

Pero el desarrollo llegó mucho más rápido que la infraestructura.

Y esa contradicción no puede seguir resolviéndose con paciencia ciudadana y con promesas vacías en elecciones.

Esta vez habló la región

Durante agosto, la Maratón de Voces Ciudadanas permitió que hablaran expertos, líderes sociales, concejales, empresarios y ciudadanos. Y permitió algo todavía más importante: que una voz con enorme reconocimiento moral y social como la de monseñor Francisco Ocampo se sumara al llamado para que las promesas acumuladas durante años finalmente se conviertan en decisiones.

Eso es significativo.

Porque esta no es una discusión de un sector político, de un alcalde, de un gremio o de un medio de comunicación. Es una necesidad colectiva.

La región ha entregado enormes aportes al desarrollo de Antioquia y del país. Ha puesto agua, energía, turismo, recursos naturales, producción, impuestos, mano de obra y territorio al servicio de un modelo de desarrollo que muchas veces se decide desde otros lugares.

Pero cuando esta región reclama infraestructura adecuada, pareciera que siempre hay que volver a empezar la discusión.

Ya es suficiente.

Una carretera digna no es un privilegio. Es una obligación del Estado con una región que también ha cumplido con Colombia.

Por eso resulta especialmente importante que diferentes medios de comunicación se hayan unido al llamado y que la Asamblea de Antioquia haya convocado para el próximo 9 de septiembre una Sesión de Control Político alrededor de esta problemática.

Ahora viene lo más importante: que la indignación ciudadana se convierta en compromisos concretos.

Porque una sesión de control político no puede convertirse en otra fotografía institucional, otra sucesión de discursos ni otro inventario de promesas. La región necesita cronogramas, responsables, recursos, estudios, decisiones y, sobre todo, una ruta clara hacia la construcción de un corredor vial definitivo para la zona de embalses del Oriente Antioqueño.

La tercera Maratón

Esta es la tercera Maratón de Voces Ciudadanas que realiza Oriéntese Periodismo de Opinión.

Y vale la pena recordar las anteriores, porque cuentan también una pequeña historia de lo que puede hacer un medio de comunicación cuando decide asumir su responsabilidad con el territorio.

La primera Maratón se levantó contra la que consideramos una perversa propuesta de construir una nueva calzada bidireccional entre Santuario y Caño Alegre, impulsada por Devimed. La presión de la opinión pública y el debate ciudadano contribuyeron a poner el proyecto bajo escrutinio, hasta que finalmente la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) negó aquella propuesta.

La segunda Maratón fue contra el Área Metropolitana del Oriente Antioqueño, AMO, una iniciativa que generó profundas resistencias en sectores de la ciudadanía por sus posibles implicaciones sobre la autonomía municipal, el territorio y la manera como se pretende organizar el futuro de la región.

Hoy, esa propuesta se encuentra profundamente maltrecha.

Y ahora la tercera Maratón vuelve a poner una pregunta fundamental sobre la mesa:

¿Por qué una región que produce tanto, que recibe tanto turismo y que aporta tanto al desarrollo todavía tiene que soportar una infraestructura vial que hace décadas quedó pequeña?

No hay ninguna razón sensata para seguir aplazando la respuesta.

Comunicar también es transformar

Hay quienes todavía creen que el periodismo consiste exclusivamente en informar lo que sucede.

Nosotros creemos que, especialmente en regiones como el Oriente Antioqueño, el periodismo también tiene una responsabilidad con lo que debería suceder.

Un medio pequeño, con recursos limitados, no tiene el poder económico de los grandes conglomerados. No tiene enormes equipos, ni presupuestos millonarios, ni la capacidad de imponer una agenda por decreto.

Pero puede hacer algo que sigue siendo extraordinariamente poderoso: poner una causa justa en el centro de la conversación pública.

Puede escuchar.

Puede conectar voces.

Puede incomodar.

Puede preguntar.

Puede insistir.

Puede ayudar a que una comunidad descubra que sus problemas no son individuales sino colectivos.

Y puede convertir cientos de inconformidades dispersas en una sola exigencia ciudadana.

Eso es lo que ha intentado hacer Oriéntese.

No pretendemos haber construido la solución. Pretendemos haber ayudado a construir la presión ciudadana para que la solución ocurra.

Porque las carreteras no las construyen los medios de comunicación. Las construye el Estado.

Pero las decisiones del Estado también necesitan una ciudadanía que no se resigne.

Ahora no podemos bajar la voz

La Maratón termina hoy, pero la exigencia no.

El próximo 9 de septiembre será un momento importante. Y después de esa fecha habrá que mirar qué compromisos se adquirieron, quién los asumió, qué recursos existen, cuáles son los tiempos y qué avances reales se producen.

Porque si algo ha demostrado esta experiencia es que la opinión pública organizada puede abrir puertas que parecían cerradas.

Por eso seguiremos acompañando el proceso.

Seguiremos preguntando.

Seguiremos dando voz a quienes conocen el problema.

Seguiremos poniendo frente a las autoridades la responsabilidad que les corresponde.

Y seguiremos insistiendo en que el Oriente de los Embalses no necesita otra promesa provisional, otra obra cosmética ni otro parche para una carretera que ya cumplió su ciclo histórico.

Necesita una solución definitiva.

Una solución que piense en las comunidades antes que en los discursos.

Que entienda el turismo sin sacrificar la vida cotidiana de quienes habitan el territorio.

Que conecte desarrollo económico con dignidad humana.

Que mire hacia los próximos cincuenta años y no hacia las próximas elecciones.

Porque una región que durante décadas ha puesto tanto al servicio del desarrollo de Antioquia y de Colombia no puede seguir pidiendo como favor la carretera que necesita para vivir y progresar.

Y porque, finalmente, esta tercera Maratón de Voces Ciudadanas también deja una certeza:

con pocos recursos, pero con muchas voces y mucha convicción; un medio de comunicación sí puede hacer comunicación de impacto social.

La voz de una región puede ser pequeña.

Pero cuando muchas voces se juntan, hasta las instituciones tienen que escuchar.

Julio Serna, alcalde de Marinilla, concluye hoy esta Maratón de Voces Ciudadanas con un vehemente llamado para que haya una voluntad política real para solucionar una problemática vivida y sentida por toda la región.

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