En una jornada que marca un antes y un después para la infraestructura del Oriente Antioqueño, el municipio de Marinilla fue el escenario de un consenso sin precedentes. El alcalde Julio Serna y Mons. Francisco Ocampo, actuando como anfitriones y articuladores de este movimiento, lideró una cumbre de alto nivel para rescatar del olvido el proyecto de la vía alterna hacia la zona de embalses.

Para Serna, el panorama es claro: con una afluencia que supera los 2 millones de turistas anuales y una carretera que ha cumplido más de cuatro décadas, la región no puede permitir que el colapso vial siga frenando el desarrollo. La reunión, que contó con el respaldo moral de Monseñor Francisco Ocampo y la participación activa de las administraciones de municipios vecinos, no fue solo un espacio de diagnóstico, sino el nacimiento de un mandato ciudadano y administrativo unificado.
La tesis de Julio Serna: Pasar de la queja a la propuesta
El alcalde de Marinilla ha sido enfático en que el Oriente debe cambiar su forma de relacionarse con las instancias departamentales y nacionales. Durante el encuentro, Serna subrayó que la región ya no se limita a señalar el «viacrucis» de los fines de semana, sino que está poniendo sobre la mesa soluciones concretas basadas en la articulación de todos los sectores.
«Nosotros lo que queremos estamos proponiendo… le estamos diciendo aquí estamos unidos el sector cívico, ciudadano, administrativo, empresarial, para desarrollar este Oriente», afirmó Serna. Su visión integra no solo el asfalto, sino la gestión de recursos estratégicos, como los excedentes del intercambio de El Víboral, demostrando que existe una ruta financiera y técnica para que la vía alterna sea una realidad. Según el mandatario, esta es una propuesta que la Gobernación de Antioquia y la Nación deben entender como una prioridad para la competitividad del departamento.
Un frente común liderado desde la administración local
La fuerza de esta iniciativa radica en la capacidad de Julio Serna y Mons. Francisco Ocampo para convocar a actores que tradicionalmente operan de forma aislada. Ver a los concejos municipales de Marinilla y El Peñol sesionando bajo un mismo propósito es el resultado de una gestión que entiende que las fronteras políticas no pueden ser un obstáculo para la movilidad de los ciudadanos.
El respaldo de los gremios económicos y del sector empresarial a la postura de Serna refuerza la idea de que este no es un capricho gubernamental, sino un proyecto de sostenibilidad regional. La vía alterna se plantea ahora como un derecho de los habitantes del Oriente a transitar con dignidad y como una garantía para que el turismo, motor vital de San Rafael, Guatapé y El Peñol, no muera víctima de su propio éxito debido a la falta de conectividad.
El mensaje a la Gobernación: Coherencia y planeación
El alcalde Julio Serna también ha hecho un llamado a la coherencia institucional. Recordando que este proyecto ha sido parte de las agendas y promesas de planeación estratégica por décadas, Serna insta a que se reconozca el peso del Oriente en la generación de recursos para Antioquia. Su postura es de colaboración, pero con la firmeza de quien representa a un territorio que ya no acepta que sus proyectos vitales sean desechados.
«Estamos proponiendo un desarrollo vial, le estamos ayudando a la Gobernación y a la Nación», recalcó el alcalde. Con este enfoque, Serna posiciona a Marinilla como el epicentro de una nueva política regional: una que no espera soluciones del centro, sino que las construye desde el territorio con solvencia técnica y unidad política.
Conclusión: El liderazgo de Serna por el futuro del Oriente
La cumbre en Marinilla deja un mandato claro liderado por su alcalde: el proyecto de la vía alterna ha resucitado con una fuerza institucional renovada. Julio Serna ha logrado transformar el anhelo de hace 30 años en una propuesta administrativa sólida que hoy reposa sobre la mesa del Gobierno Departamental.
El «viacrucis» vial tiene los días contados si se atiende al clamor de este bloque regional. Bajo la dirección de Serna y Mons. Francisco y el apoyo de los líderes del Oriente, el mensaje es unánime: la región está lista para el desarrollo, tiene la técnica para ejecutarlo y la unión necesaria para defenderlo.
