En un debate crucial para el futuro del Oriente antioqueño, la abogada y líder regional Ana Patricia Aristizábal, se ha convertido en una de las voces más influyentes en contra de la creación de un área metropolitana en el Valle de San Nicolás. Con una trayectoria de décadas en la defensa de los derechos humanos y el territorio, Aristizábal explica las razones históricas, técnicas y sociales que, según ella, hacen inviable esta propuesta.

Una lucha histórica por la defensa del territorio
Ana Patricia Aristizábal destaca que la actual movilización ciudadana es parte de una larga historia de resistencia en la región. Según la experta, el Oriente Antioqueño ha sabido unirse en momentos definitivos para su futuro. Aristizábal evoca tres hitos fundamentales:
- El Movimiento Cívico del Oriente: A finales de los años 90 y principios de los 2000, los ciudadanos se movilizaron en defensa de servicios públicos adecuados y contra el robo de la riqueza hídrica.
- La defensa de la vida: Posteriormente, el movimiento de alcaldes y personeros se unió para proteger la vida y la integridad de las personas en un contexto de violencia.
- La defensa del territorio: El momento actual es considerado un tercer hito histórico, enfocado en la defensa del territorio y de una vida digna para los orientales.
¿Por qué el Área Metropolitana no es la solución?
Aristizábal, quien coordinó el equipo jurídico de MASORA en 1998, argumenta que la figura del área metropolitana no es aplicable al Oriente Antioqueño. La ley original de áreas metropolitanas (Ley 128 de 1994) se creó para regular zonas que ya estaban conurbadas, es decir, donde las áreas urbanas se habían unido.
En el Oriente Antioqueño, la situación es diferente. Aristizábal explica que no existe una verdadera conurbación entre municipios como La Ceja, Rionegro o Marinilla, por lo que la ley no aplica. Se intentó modificar la ley (Ley 1625) quitando la palabra «conurbación», pero el principio subyacente sigue siendo el mismo. Para Aristizábal, el verdadero motivo de esta propuesta es hegemonizar políticamente el territorio y centralizar el poder en Rionegro.

Los riesgos de una «selva de cemento»
La abogada advierte sobre las graves consecuencias de implementar el área metropolitana, que traería consigo los mismos problemas del Valle de Aburrá:
- Problemas ambientales: Desaparición de las zonas verdes para dar lugar a megaurbanizaciones. El Grupo Empresarial Antioqueño ha proyectado 80 kilómetros urbanizables para 2.5 millones de habitantes.
- Desplazamiento social: La gentrificación y la presión inmobiliaria desplazarían a la población histórica de la región, que no podría pagar los altos costos ni los impuestos.
- Inseguridad y problemas sociales: El crecimiento desordenado podría traer problemas de seguridad, como los grupos armados que operan en casi todas las comunas de Medellín.
- División de la región: Aristizábal enfatiza que el Oriente es una sola región de 23 municipios, y la propuesta del área metropolitana de 8 municipios divide el territorio y busca apropiarse de la riqueza hídrica de otros municipios como San Luis, San Francisco y Nariño.
La alternativa: la Provincia como modelo de desarrollo
Ana Patricia Aristizábal defiende la figura de la Provincia como una alternativa para el Oriente antioqueño. Este modelo, que se alinea con la Constitución de 1991, promueve la autonomía de los entes territoriales y busca un desarrollo sostenible basado en «pequeñas ciudades» con calidad de vida, en lugar de una gran metrópolis.

«Nosotros no queremos vivir en una gran ciudad, queremos vivir bueno y para vivir buenos son pequeñas ciudades que tengan, que tengan todo, pero que que respondan a ese verde y a esa riqueza que son finalmente, pa terminar los derechos humanos vivos».
Ver la entrevista completa aquí: https://youtu.be/e9nfBhj_J-I
