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SE CONSOLIDA EL CORREDOR VIAL DE LAS PIEDRAS Y EL EMBALSE

Hoy se dio un paso significativo en la consolidación de una iniciativa que busca transformar la conectividad y el desarrollo regional: la segunda reunión del Comité Impulsor de la Vía a los Embalses. Bajo el liderazgo de Monseñor Francisco Ocampo y Julio Serna, alcalde de Marinilla, este espacio ha venido configurándose como un punto de…

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Hoy se dio un paso significativo en la consolidación de una iniciativa que busca transformar la conectividad y el desarrollo regional: la segunda reunión del Comité Impulsor de la Vía a los Embalses. Bajo el liderazgo de Monseñor Francisco Ocampo y Julio Serna, alcalde de Marinilla, este espacio ha venido configurándose como un punto de encuentro donde convergen voluntades políticas, empresariales, sociales e institucionales, todas orientadas a materializar un proyecto que se percibe no solo como necesario, sino urgente para la competitividad y el fortalecimiento del turismo en la región.

La reunión evidenció un avance importante en términos de articulación territorial. La participación activa de líderes y concejales de Marinilla y El Peñol, sumada a la presencia del Presidente del Concejo de Guatapé y un concejal de San Rafael, refleja una creciente conciencia sobre la importancia de trabajar de manera conjunta. Este tipo de integración intermunicipal es clave para proyectos de gran impacto, pues permite superar visiones fragmentadas del desarrollo y avanzar hacia una planificación más coherente y sostenible.

Uno de los hitos más relevantes del encuentro fue la definición del nombre oficial del proyecto: Corredor Vial de las Piedras y el Embalse Andrés Uriel Gallego. Este nombre no solo otorga identidad a la iniciativa, sino que también rinde homenaje a una figura que, hace más de tres décadas, vislumbró la importancia estratégica de este corredor. Reconocer ese legado implica también asumir el compromiso de convertir en realidad una idea que ha permanecido latente durante años.

Asimismo, las decisiones adoptadas durante la reunión apuntan a fortalecer la viabilidad institucional del proyecto. El acuerdo de trabajar de manera coordinada en los diferentes municipios involucrados, junto con la intención de gestionar ante el Gobierno Nacional la declaratoria de la obra como de interés nacional, marca una ruta clara hacia su ejecución. Este tipo de reconocimiento no solo facilitaría la consecución de recursos, sino que también posicionaría el proyecto dentro de las prioridades del desarrollo nacional.

También participó la directora ejecutiva de la Corporación Empresarial del Oriente, quien valoró muy positivamente la iniciativa, destacándola como un componente clave para el fortalecimiento de la estrategia de EcoDesarrollo que diversas entidades públicas, académicas y privadas vienen impulsando en el territorio. Desde su perspectiva, el proyecto no solo contribuirá a mejorar la conectividad y la competitividad regional, sino que también se alinea con una visión sostenible del desarrollo, en la que el crecimiento económico va de la mano con la protección de los recursos naturales y el aprovechamiento responsable del entorno. Su respaldo evidencia la importancia de articular esfuerzos multisectoriales para consolidar propuestas que respondan a las necesidades actuales sin comprometer el futuro de la región.

En este contexto, la creación de una hoja de ruta incluyente se convierte en un elemento fundamental. Más que un simple plan de acción, esta hoja de ruta representa un llamado a la participación amplia, a la construcción colectiva y al compromiso compartido. La suma de voluntades, como se planteó en la reunión, será determinante para superar los desafíos técnicos, financieros y políticos que implica una obra de esta magnitud.

La segunda reunión del Comité Impulsor no solo consolidó avances organizativos, sino que también fortaleció la visión estratégica de un proyecto que puede redefinir el futuro de la región. La articulación entre municipios, el reconocimiento de liderazgos históricos y la proyección hacia instancias nacionales configuran un escenario prometedor. Sin embargo, el verdadero reto radica en mantener el impulso, traducir los acuerdos en acciones concretas y garantizar que este corredor vial se convierta en una realidad tangible al servicio del desarrollo y la integración regional.

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