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El Acueducto Comunitario de Cascajo: Cincuenta Años de Compromiso con la Vida y el Territorio

El Acueducto Comunitario de Cascajo, ubicado en el municipio de Marinilla, ha cumplido cincuenta años de funcionamiento, consolidándose como un referente de gestión comunitaria del agua en el Oriente Antioqueño. Su medio siglo de historia no solo representa la persistencia de una infraestructura vital, sino también el testimonio vivo de una comunidad organizada, consciente de…

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El Acueducto Comunitario de Cascajo, ubicado en el municipio de Marinilla, ha cumplido cincuenta años de funcionamiento, consolidándose como un referente de gestión comunitaria del agua en el Oriente Antioqueño. Su medio siglo de historia no solo representa la persistencia de una infraestructura vital, sino también el testimonio vivo de una comunidad organizada, consciente de la importancia del recurso hídrico como bien común.

Desde sus inicios, el acueducto fue concebido no como un negocio, sino como un proyecto social, pensado para garantizar el acceso equitativo al agua en una zona rural donde históricamente el Estado ha tenido una presencia limitada. Gracias al liderazgo comunitario, al trabajo colectivo y a una visión solidaria, Cascajo se convirtió en pionero en la autogestión del agua en Marinilla, sirviendo de ejemplo para otras veredas y municipios del Oriente Antioqueño.

En esta región, los acueductos veredales desempeñan un papel crucial no solo en términos de abastecimiento, sino también en la construcción de tejido social. Son iniciativas que fortalecen la autonomía comunitaria, promueven la participación ciudadana y fomentan el cuidado ambiental. En un contexto de creciente presión sobre las fuentes hídricas y de mercantilización de los servicios públicos, estos acueductos representan una alternativa sostenible, basada en principios de equidad, justicia hídrica y protección de la naturaleza.

Esa historia de organización comunitaria que han tejido por décadas los acueductos veredales en el Oriente Antioqueño enfrenta hoy una amenaza latente: la posible constitución de un Área Metropolitana en el Valle de San Nicolás. Este modelo de gobernanza regional, aunque presentado como una solución de planificación y desarrollo, podría centralizar las decisiones sobre el manejo del agua y abrir la puerta a la privatización o al control institucional de los acueductos comunitarios, desconociendo su carácter autónomo y su arraigo en los territorios. Para muchas comunidades, esta figura representa el riesgo de perder el manejo directo de un recurso vital que han sabido cuidar y distribuir de manera equitativa, desde una lógica solidaria y ambientalmente responsable.

Cincuenta años después de su fundación, el Acueducto Comunitario de Cascajo sigue siendo símbolo de resistencia, organización y esperanza. Su historia demuestra que cuando las comunidades se apropian de sus recursos y se organizan con visión de futuro, es posible construir modelos de desarrollo más justos, inclusivos y respetuosos con la vida.

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