La Unión, un municipio forjado en la tradición agrícola y la resiliencia, se alza como el bastión de la oposición al Área Metropolitana del Valle de San Nicolás. En el centro de esta defensa se encuentra Juan Carlos Vallejo, un líder cívico de trascendencia regional y exalcalde, cuya voz resuena con la memoria histórica de un territorio que ha luchado por su autonomía durante décadas.
Vallejo, sobreviviente del extinto Movimiento Cívico del Oriente Antioqueño, hoy víctima colectiva del Estado colombiano, ve en la propuesta de Área Metropolitana un retroceso y una amenaza de centralismo burocrático. Para él, la actual movilización ciudadana es el despertar del «León dormido», reviviendo el espíritu crítico que en los años 80 movilizó a 500.000 habitantes contra la inequidad de Empresas Públicas de Medellín.

Un Modelo de Desarrollo Innegable
La Unión se distingue por ser un municipio con un modelo de desarrollo probado y exitoso, basado en la agricultura. Vallejo, un «campesino hecho en la universidad pública» que reivindica sus raíces , refuta la idea de que el progreso solo se encuentra en el modelo urbanístico de Rionegro (aeropuertos y túneles).
El líder presenta datos contundentes que invalidan la necesidad del Área Metropolitana para el progreso de La Unión:
- Pleno Empleo: A pesar de ser un pueblo de «azadones» y «ruana» , el municipio ha generado pleno empleo en las últimas décadas.
- Poder Agrícola: La Unión es el primer productor de fresa de Colombia, el tercer productor de leche de Antioquia y ocupa el primer lugar en exportaciones de hortensias, además de seguir siendo un fuerte productor papelero.
- Autosuficiencia: «Para nosotros es un embeleco burocrático, es centralismo, es de Rionegro… La Unión no necesita del área metropolitana para desarrollarse».
Vallejo lamenta que la clase política de Rionegro se haya equivocado al nunca proponer políticas reales de integración, optando siempre por una figura centralista.

Una Lucha con Memoria Histórica
La oposición al Área Metropolitana no es nueva. Vallejo recuerda que en el año 2000, siendo alcalde cívico (1998-2000) , la iniciativa ya fue propuesta desde Rionegro y fue inmediatamente rechazada: «Los alcaldes dijimos inmediatamente no, nosotros no le marchamos a eso».
Más atrás aún, en los años 80, líderes cívicos como Ramón Emilio Arcila y Ernesto Ríos Arias (asesinado por el Bloque Metro de las Autodefensas) ya hablaban de la Provincia como la figura ideal para el ordenamiento territorial del Oriente Antioqueño. La lucha de hoy es, pues, una reivindicación histórica por la defensa del territorio.

El Engaño del Desarrollo y las Cifras Irreales
Los promotores del «SÍ» han basado su campaña en promesas de vías y progreso. Sin embargo, Vallejo pone el debate en términos de realidad financiera y carácter:
- Presupuesto de Burocracia: El Área Metropolitana nacería con un presupuesto anual de aproximadamente 7.000 millones de pesos. Con ese dinero, argumenta Vallejo, solo se puede pavimentar un kilómetro y sostener la burocracia, lo cual es insuficiente para las megas obras prometidas.
- Vías como Necesidad Nacional: Las grandes vías que impactarán a La Unión (como la Vía de la Reconciliación, alterna a Bogotá, y la pavimentación Unión-El Carmen) son necesidades de orden nacional y de desarrollo de la Provincia de La Paz, y no dependen del Área Metropolitana, sino de espacios asociativos con mayor impacto.
- Invasión Territorial: Vallejo cuestiona la falta de carácter de la alcaldesa, ya que La Unión es el municipio más «fuera de lugar» en la propuesta, pues no pertenece al Valle de San Nicolás, tiene una zona ecológica y altura completamente diferente, y su participación no es obligatoria.
La Provincia como Alternativa Válida
Para Juan Carlos Vallejo, la figura de la Provincia sigue siendo la opción más coherente y menos invasiva para el Oriente Antioqueño. A diferencia del Área Metropolitana, la Provincia permitiría:
- Menos Invasión: Respetar la autonomía local.
- Igualdad: Generar un desarrollo armónico e íntegro para los 23 municipios del Oriente.
- Gestión: Con gestión y voluntad política, puede generar el desarrollo que los municipios necesitan.
El líder cívico insiste en que, al contrario de la visión centralista, la defensa del NO ha logrado una unión cívica histórica. El llamado es a que la gente salga masivamente a votar el 9 de noviembre:
«Vamos a reivindicar un Oriente para todos y un oriente de todos.»
La Unión, un pueblo de «ruana, carriel y poncho» que ha sido un ejemplo de tolerancia política incluso durante la violencia de los años 50 , está lista para hacer valer su historia y su modelo de desarrollo. El voto es un acto de soberanía para despachar este asunto burocrático de una vez por todas.
