Nelson Eric García, vicepresidente nacional del Movimiento de Veedurías Ciudadanas y consejero de la Cuenca del Río Negro, ha expresado una fuerte oposición a la creación del Área Metropolitana del Valle de San Nicolás. Su postura se basa en una serie de
falencias técnicas, legales y sociales que, según él, han caracterizado el proceso desde sus inicios.
García argumenta que el proyecto se ha llevado a cabo
«a espaldas de la ciudadanía». La socialización por parte de los promotores ha sido «poca» y «escasa,» mientras que han sido los opositores quienes han organizado más espacios abiertos y audiencias públicas para discutir el tema.

Falencias en el Proceso
Las veedurías ciudadanas, lideradas por García, han oficiado a la Procuraduría General de la Nación para que verifique si se han cumplido los requisitos legales. Entre las principales irregularidades señaladas están:
- Concepto extemporáneo de la Cámara y el Senado: La normativa exige que el concepto favorable se presente al momento de registrar la iniciativa. Sin embargo, el concepto fue entregado después de que el trámite ante la Registraduría ya se había completado.
- Concepto condicionado de la Cámara: El concepto de la Cámara fue condicionado a una modificación del veto del municipio núcleo (Rionegro), algo que no ha ocurrido.
- Uso de recursos públicos para promover una sola posición: La Gobernación de Antioquia y las alcaldías han utilizado fondos y funcionarios públicos para promover únicamente el voto por el «sí». Esto, según García, va en contra de la función de los recursos públicos, que deberían fomentar el conocimiento y la discusión en lugar de «cerrarlo».
El Riesgo de Replicar un Modelo Fallido
Uno de los puntos más críticos de la tesis de García es la advertencia de que la creación del área metropolitana replicaría el modelo de desarrollo
fallido del Valle de Aburrá. Él describe el Valle de Aburrá como una «olla de presión» donde la movilidad y la calidad del aire han colapsado, y la inseguridad ha aumentado.
García teme que la construcción del túnel de Oriente se haya convertido en una «válvula de escape» que traslada toda esa contaminación y problemas hacia el Valle de San Nicolás. De hecho, él cita reuniones en las que los planificadores han dicho que «en el Valle de San Nicolás caben tres Valles de Aburrá,» lo que, en su opinión, triplicaría los problemas actuales de esa región.
Amenazas a los Recursos Naturales y la Calidad de Vida
El entrevistado detalla cómo el crecimiento acelerado y la urbanización desaforada que se proyectan amenazan los recursos naturales del territorio:
- Agua: El agua es el recurso más importante y la mayor riqueza del Valle de San Nicolás. Sin embargo, un informe de Gestión de Comunales ya indica que la calidad del agua en las microcuencas es «mala» debido a la urbanización y los residuos industriales. García señala que la figura del área metropolitana podría cambiar los usos del suelo, afectando las áreas de protección y permitiendo que la distribución del agua recaiga en manos privadas. Esto amenaza directamente a los
400 acueductos veredales que administran el agua como un «bien común,» no como un negocio.

- Seguridad Alimentaria y Calidad del Aire: El plan de ordenamiento del área metropolitana podría poner en riesgo la «frontera agrícola» y la producción de alimentos. Además, el aumento de vehículos que traerían los nuevos habitantes agravaría la calidad del aire, un problema que ya afecta gravemente al Valle de Aburrá.
- Fragmentación Regional: García critica que la creación del área metropolitana «fragmenta la región» al dejar por fuera a 15 municipios del Oriente Antioqueño que tienen grandes brechas sociales. Esto centralizaría el desarrollo únicamente en el Valle de San Nicolás, en lugar de beneficiar a toda la región.
Un Llamado a la Acción
Nelson Eric García finaliza su intervención haciendo un llamado a los habitantes del Oriente Antioqueño para que se informen y participen en la votación del 9 de noviembre. Él enfatiza que es una
decisión histórica que no solo afectará a un municipio, sino al futuro de la sostenibilidad ambiental, el paisaje, la ruralidad y las tradiciones de toda la región. La vigilancia ciudadana, a través de veedurías electorales y comités de vigilancia, es vista como una forma de garantizar la transparencia y la integridad del proceso.
