En un momento crucial para el Valle de San Nicolás, el futuro del Oriente Antioqueño pende de un hilo. La propuesta de un área metropolitana se presenta como un camino hacia el «progreso», pero ¿a qué costo? El profesor
John Jairo Serna Sánchez, experto en derechos humanos, nos ofrece una perspectiva crítica y urgente. Serna sostiene que el «no» a esta iniciativa es, en realidad, un «sí» a la defensa de un territorio que no está en venta. Esta entrada profundiza en sus argumentos, desde la desinformación hasta el impacto social y ambiental.

Desinformación y Falta de Participación: Un Proceso a Puerta Cerrada
Uno de los puntos más importantes de la entrevista es la denuncia de un proceso opaco y sin la debida participación ciudadana. El profesor Serna afirma que a las comunidades se les ha negado el derecho a la información y a la participación, y que el proceso se ha gestado «a puerta cerrada» entre políticos, urbanizadores y alcaldes que, en su opinión, han traicionado el territorio.
La manipulación se facilita cuando no hay información adecuada ni diversas voces. Por ello, Serna destaca el valor de espacios como este para proveer a la gente de insumos que les permitan tomar una postura crítica, basada en la verdad.
Gentrificación y Desplazamiento: El Costo Social del «Desarrollo»
La visión de una «megaurbe» en el Oriente Antioqueño conlleva un riesgo social enorme: la gentrificación y el desplazamiento de sus habitantes. Serna advierte que la urbanización acelerada, motivada por los intereses del mercado, provocará que a los pobladores, especialmente a los campesinos, los saquen de sus tierras.
El profesor señala que el dinero que se les ofrezca a los habitantes por sus tierras «no es suficiente para vivir en una ciudad» ni para adaptarse a un ritmo de vida diferente, lo que los condenará a la pobreza y a la marginalidad. La propuesta, en lugar de generar prosperidad, amenaza con destruir el estilo de vida tradicional y la cultura campesina del Oriente.
Amenazas a la Naturaleza y los Recursos
La propuesta del área metropolitana también representa una amenaza para el patrimonio natural de la región. La entrevista critica la idea de que la urbanización sea juez y parte, es decir, que los mismos promotores de la «selva de cemento» sean los reguladores del medio ambiente. Un ejemplo claro es el caso de Rionegro, que ha sido urbanizado sin una planificación adecuada para gestionar el agua. Actualmente, muchas urbanizaciones carecen de este recurso vital, y el proyecto del área metropolitana busca solucionarlo a expensas de otros municipios.

Además, se cuestiona el modelo extractivista que ya se ve en el monocultivo de aguacate en zonas como Sonsón, que está «sacando a los pobladores del territorio» y acabando con la diversidad de cultivos y de la vida campesina.
Un «Sí» a la Región y a los 23 Municipios
Para el profesor Serna, el «no» al área metropolitana es un llamado a la acción. Es un «sí» a la palabra de los campesinos que resisten, a la memoria histórica y a la defensa del territorio. Como alternativa, él propone que los 23 municipios del Oriente Antioqueño se organicen como una «región de planificación administrativa» para un «desarrollo humano integral». Esta visión busca respetar la identidad y las culturas locales, en contraposición al modelo de «ganancia para unos pocos» que proponen los promotores del área metropolitana.
En este sentido, Serna invita a la ciudadanía a despertar y a movilizarse, no solo con la razón, sino también con el sentimiento, el «sentipensar» del que hablaba Orlando Fals Borda. La defensa de la región es un asunto del corazón, un asunto que nos concierne a todos.
Conclusión
El futuro del Oriente Antioqueño es un tema que requiere un debate profundo. La visión del profesor Serna nos recuerda que el desarrollo no debe venir a expensas del bienestar de la gente, de la memoria histórica o del patrimonio natural. Su llamado a la organización y a la defensa de los 23 municipios es una invitación a construir un futuro que respete lo que el territorio y su gente son.
