LA REFORMA TRIBUTARIA: “EL FLORERO DE LLORENTE” QUE DESPERTÓ A UN PAIS

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Vicente Arcila Giraldo – El Carmen de Viboral


Desde hace unos meses atrás, se venía hablando de la nueva reforma tributaria que el gobierno nacional presentaría al Congreso de la República, mucho se especulaba de los cambios y nuevos impuestos que se generarían con esta, pero solo fue hasta el día 15 de Abril de 2021 que el pueblo colombiano conoció el texto del proyecto presentado y a partir de ahí empezó una etapa de análisis y estudio de dicho documento, el cual desde sus primeras páginas ya mostraba la intención del gobierno con dicho proyecto de ley, y las especulaciones pasaron a ser realidades, pues no se requería ser muy letrado para saber que la pretensión del gobierno es tapar los huecos fiscales y los grandes gastos que han tenido durante la pandemia, algunos justificados, pero la gran mayoría no, como la compra de aviones de guerra por valor de 14 billones de pesos; la formula era sencilla, tapar dichos huecos con mayores impuestos a la clase media y baja del país.
Es así, como el proyecto contemplaba la intención de cobrarle IVA a los servicios públicos de energía, acueducto, alcantarillado y gas domiciliario, para usuarios de los estratos 4,5 y 6; se pretendía cobrar IVA al servicio de Internet a partir del estrato 3, IVA a los servicios funerarios, aumentar la sobretasa a la gasolina y al ACPM; en fin, en palabras de don chucho un vendedor ambulante de Rionegro: “Solo falta que estos sinvergüenzas le pongan IVA a lo que se deposita en el sanitario”.
Esta reforma tributaria, llamada con eufemismos “Ley de Solidaridad Sostenible”, generó uno de los mayores rechazos que en los últimos años de la historia de Colombia, había generado proyecto alguno, y la indignación en las calles que estaba suspendida a causa de la Pandemia, explotó luego de que el ministro de hacienda Alberto Carrasquilla, mencionará en una entrevista que una docena de huevos valía cerca de $1.800 pesos, semejante desconocimiento de la economía del país, y de un producto de primera necesidad que se consume en todos los hogares colombianos sin distinción de estrato.
Esta gota que rebozo la taza, llenó las calles de miles de indignados, la gente se organizó y salió a rechazar con arengas, con color, música y baile, este nefasto proyecto.
El Oriente Antioqueño como en los viejos tiempos del movimiento cívico, se tomó las calles de nuestros pueblos, la juventud se levantó, como se levanta el sol en la mañana, decidida a estar de pie, resistiendo, aguantando, luchando por un mejor país.
Más de 20 mil personas se concentraron en las marchas y movilizaciones que se realizaron en 20 de los 23 municipios del Oriente, luego llegaron las tomas de las vías, los canelazos, sancochos y meriendas comunitarias, como en una sola sinfonía se escucharon las cacerolas, algunas vacías por la pobreza y el desempleo al que este gobierno nos ha llevado, pero también en estratos altos sonaron con fuerza este instrumento, como símbolo de unidad del pueblo colombiano, resistencia e indignación.
Hoy el país ha despertado, y aunque el Señor que habita la casa de Nariño, tomó la decisión de retirar la reforma tributaria, hoy el pueblo no decide retirarse de las calles, ya son muchas las situaciones que tenían agobiado al pueblo y que la gente quiere seguir en unidad y movilización, el cansancio se denota en los gritos de rabia de la gente, pero esos gritos, son cantos de amor y melodías para un país que anhelaba vivir este momento.
El Oriente Antioqueño, nuestra hermosa región, está de pie, nunca más de rodillas, nunca más sometida al miedo, al terror y al dolor, nuestro Oriente Antioqueño tiene una nueva generación, que se resiste a ser espectadora y que ha decidido ser protagonista, gentes de todas las clases sociales, colores de piel, sexos, credos y organizaciones políticas, unidas en una sola voz, en un solo sentir, diciendo: A parar para avanzar, viva el Paro Nacional.

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