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La Unión: Un Grito de Defensa contra el Área Metropolitana del Valle de San Nicolás

El futuro del Valle de San Nicolás pende de un hilo en un momento crucial para la región. La propuesta de crear un área metropolitana ha generado un intenso debate, especialmente en el municipio de La Unión, donde sus habitantes y líderes sociales han alzado su voz para advertir sobre los «peligros ocultos de esta…

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El futuro del Valle de San Nicolás pende de un hilo en un momento crucial para la región. La propuesta de crear un área metropolitana ha generado un intenso debate, especialmente en el municipio de La Unión, donde sus habitantes y líderes sociales han alzado su voz para advertir sobre los «peligros ocultos de esta propuesta». El tema del «progreso» se discute, pero ¿a qué costo?.

El movimiento cívico del Oriente Antioqueño, del cual surge MOVETE, un movimiento de defensa medioambiental, ha luchado durante décadas por la protección del territorio. Este movimiento fue reconocido como víctima colectiva por el Estado colombiano después de 282 asesinatos documentados. Su historia de defensa contra proyectos hidroenergéticos que «sacan la ganancia del territorio y le devuelven unas pequeñas migajas» es un antecedente clave en la lucha actual.

¿Por qué La Unión dice NO al Área Metropolitana?

Ana María Ramírez, líder social y docente, explica las razones detrás de la oposición. La Unión es un municipio pequeño, mayoritariamente campesino, con una comunidad que se conoce entre sí en un casco urbano de apenas siete cuadras. Su economía se basa en el cultivo de papa, hortalizas y flores como la Hortensia. Lo más importante es que es un ecosistema de páramo, ubicado entre 2,500 y 3,030 metros sobre el nivel del mar, y es «donde nacen las aguas» que abastecen a otros municipios como La Ceja.

Esta identidad agrícola y de páramo contrasta fuertemente con la dinámica de una metrópoli. Los habitantes de La Unión no sueñan con un «crecimiento desmedido y desbordado», sino con un «territorio pequeño pero planificado». La propuesta, en cambio, amenaza con una «expansión urbana» que podría superar el 200% de la extensión actual del municipio, lo que generaría una escasez de agua aún más crítica de la que ya enfrentan.

La escasez de agua es un problema real y palpable en La Unión. Hace unos dos años, la comunidad se quedó sin agua por varios días. Una expansión urbana masiva sin una planificación adecuada de los servicios públicos podría agravar esta situación, afectando a la comunidad local. La propuesta de área metropolitana se ve como una iniciativa para «élites o para personas con una riqueza exuberante». Los altos impuestos derivados de la actualización catastral ya han obligado a familias campesinas a vender sus predios, una nueva forma de desplazamiento «desde la economía».

La Pérdida de la Frontera Agrícola y la Identidad

Una de las mayores preocupaciones es la posible pérdida de la «frontera agrícola», tan importante para la economía de La Unión y del país. Una malla urbanizable de 80 kilómetros y un aumento de población de 2.5 millones de habitantes no solo harían perder la identidad del municipio, sino que forzarían a los campesinos a desplazarse hacia zonas más lejanas para seguir cultivando y criando ganado. Esto, a su vez, podría llevar a una «deforestación» y la pérdida de «bosques nativos» y de la biodiversidad local, incluyendo «pájaros endémicos». La Unión cuenta con una reserva forestal que protege especies de árboles y fauna nativa, lo que hace que esta amenaza sea aún más grave.

Un Golpe a la Democracia y la Soberanía Local

La decisión de la actual alcaldesa de La Unión de apoyar la propuesta ha sido calificada como una «traición a todos los electores». En campaña, la alcaldesa había prometido oponerse al área metropolitana, y la iniciativa no aparecía en su plan de desarrollo. La firma del acuerdo se filtró a través de los medios de comunicación.

Además, el umbral de votación para la consulta popular se ha reducido a solo el 5%, lo que la líder social Ana María Ramírez considera «poco ético» y antidemocrático. El movimiento ciudadano ha denunciado que los documentos del proyecto ignoran por completo la realidad del municipio y sus necesidades. La planificación, según Ana María, no está pensada para la comunidad, sino para «expandir la mayor urbanizable» y «desplazar al campesino histórico».

Organización Ciudadana y un Llamado a Defender la Vida Digna

Ante esta situación, los ciudadanos de La Unión se han organizado para formar el «Comité del NO al Área Metropolitana». Han iniciado caminatas por el territorio y están planeando un programa de radio para informar a la población. Su objetivo es «desmitificar» el concepto de «desarrollo» que, según ellos, siempre ha venido acompañado de proyectos extractivistas y de despojo.

Ana María Ramírez hace un llamado a la comunidad a votar «NO» el 9 de noviembre. El movimiento cívico es un ejemplo de cómo «se debe unir» para construir desde abajo, «desde la raíz, desde el arraigo, desde nuestra propia identidad». Votar «NO» es rechazar la imposición de un modelo de «arriba hacia abajo» que busca convertir a La Unión en «un barrio de Río Negro». Se trata de defender la «vida digna y la soberanía en nuestro territorio».

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