El futuro del Valle de San Nicolás y del Oriente Antioqueño pende de un hilo, y el debate sobre la conformación de un área metropolitana ha alcanzado un punto de inflexión. ¿Es esta figura administrativa la respuesta al progreso que la región necesita, o esconde un peligroso propósito? Voces ciudadanas se levantan para advertir sobre los riesgos de esta propuesta, y una de las más calificadas es la del abogado y profesor constitucionalista Albeiro Pulgarín.
En una entrevista reveladora, el Dr. Pulgarín expone su firme oposición a la iniciativa, argumentando que la figura del área metropolitana es «la negación de la política». Según él, no se trata de un proyecto de desarrollo, sino de la «apertura de negocios para el mercado internacional» y la «privatización del poder público» al servicio de intereses privados.

Un modelo anticonstitucional
Desde la perspectiva constitucional, Pulgarín es enfático: la propuesta es «anticonstitucional». Sostiene que está expresamente prohibida y proscrita por la Carta de 1991, que se fundamenta en el «Estado Social de Derecho». Este modelo estatal se basa en pilares como la soberanía popular y la autonomía de las entidades territoriales, principios que, en su opinión, el área metropolitana busca usurpar y restringir.
El experto critica duramente a quienes impulsan esta iniciativa, a quienes califica de «burocracia zángano» y «mercenarios» al servicio de un «capital extranjero» que busca controlar los recursos naturales. Pulgarín denuncia que esta burocracia se aprovecha del «analfabetismo político» de la comunidad para imponer un proyecto a través de un proceso electoral manipulado y «fraudulento». A través de una propaganda costosa, financiada incluso con dinero público, buscan «seducir» y «engañar» al electorado para que abdique de su soberanía.
La Ley 1625: El fin de la autonomía municipal
Al analizar la Ley 1625, el Dr. Pulgarín advierte que su aplicación en el Oriente Antioqueño significaría la desaparición de las funciones de los consejos municipales y de los alcaldes. Argumenta que el área metropolitana absorbe todas las funciones del municipio, incluyendo la gestión de los recursos naturales, el medio ambiente, el agua y los servicios públicos. Todas estas responsabilidades serían centralizadas en una «Junta Administradora» presidida por un «gerente» o «emperador». Lo más alarmante, según el constitucionalista, es que esta figura administrativa permite la vinculación de «inversionistas privados» a sus decisiones, lo que consolida la privatización del poder.
El llamado del Dr. Pulgarín a la comunidad es contundente: deben leer la Ley 1625 con cuidado para que se «escandalicen». Insta a la población a no abdicar de su soberanía y a entender que el proyecto está diseñado para saquear lentamente los recursos de la región.
La provincia como alternativa y la defensa de la soberanía territorial
El poder detrás de la propuesta del área metropolitana es descrito por el Dr. Pulgarín como un «poder oscuro, clandestino, críptico». Su objetivo, en su opinión, es que el Oriente Antioqueño se convierta en un «desierto» con sus riquezas naturales en manos de multinacionales. El experto traza un paralelismo histórico, comparando a estos intereses con «cuervos» que, al igual que los conquistadores españoles, buscan saquear los recursos de la región, pero esta vez a través de una «ley de área metropolitanas».
El poder de la Constitución y la participación ciudadana
Para Pulgarín, la solución no está en la resignación, sino en la «defensa de la soberanía». Subraya que el pueblo tiene el derecho de participar en la conformación, ejercicio y control del poder político. Insta a la comunidad a abrir la mente, a reflexionar y a oponerse a estos proyectos, no desde una perspectiva electoral o ideológica, sino como un «movimiento político».
El constitucionalista resalta la importancia de la educación política, la cual ha sido descuidada por 35 años. Explica que la Constitución de 1991 es la «norma de normas» y que, si una ley la violenta, el pueblo tiene el derecho de declarar su «inaplicabilidad». Afirma que la Ley 1625 «está violentando la esencia del derecho público» y que la comunidad puede decir «no aplicamos esa ley».

El modelo de la ‘Provincia’: Una alternativa constitucional
El Dr. Pulgarín sostiene que la Constitución de 1991 no se debatió entre centralismo y federalismo, sino que optó por un modelo de ordenamiento territorial naturalista y racional: la «región» y la «provincia». Este modelo se alinea con la autonomía de las entidades territoriales y la afinidad cultural, productiva e hídrica de los municipios.
A su juicio, la figura de la provincia es la más «idónea» e «inteligente» para que los concejos y alcaldes mantengan su identidad y trabajen en un «trío muy productivo: comunidad, función pública y territorio». Pulgarín concluye que la defensa de esta figura es una «tentativa de rapto» a las riquezas territoriales de la región y un momento histórico para proteger los bosques, la fauna y el aire puro que exige la Constitución.
Por todo lo anterior, el mensaje es claro: si se llega a una consulta popular, la comunidad debe decirle «no» a la propuesta de área metropolitana para defender el territorio y abrir el debate sobre cuál es la mejor figura para el desarrollo de la región.
