Revividas, por fallo judicial de la Corte Constitucional, no por voluntad del Gobierno y el Congreso, las diez y seis curules que le dan representación a la víctimas y a las regiones, se abre una oportunidad única para el Oriente Antioqueño de tener un representante del territorio y de las víctimas en el Congreso Nacional.
Alguien que más allá de compromisos partidistas ponga en la agenda nacional la región y sus necesidades de desarrollo, que gestione proyectos de infraestructura y sociales que ayuden a desatrasar a los municipios periféricos que sufrieron el horror y el dolor del conflicto.
Que una un territorio con cuatro subregiones diversas y con sus propias necesidades de desarrollo.
Necesitamos una persona visionaría y con sentido de pertenencia de la Región, que la conozca en toda su dimensión para poder generar las propuestas y acompañar los proyectos que se sueñan en el Oriente Antioqueño.
De entrada se me ocurren dos nombres, Carlos Mario Zuluaga, exalcalde de Granada y exdirector de Cornare, secuestrado en varias oportunidades, a quién en su mandato le tocó sufrir las atrocidades de la guerra y Pastora Mira, exconcejal de San Carlos, fundadora del CARE, asesora de la Comisión de la Verdad y quién le conto al mundo en la visita del Papa Francisco lo que ha vivido la Región.
Por supuesto que deben haber otros nombres, pero es necesario y urgente que el Territorio y sus víctimas escojamos una persona de consensos alrededor de la cual unificar criterios y propuestas, construirlas colectivamente para que el ejercicio parlamentario de quién asuma el compromiso en la representación se vea reflejado en todos y por todos.
Quisiera darle inició a un debate que, ojalá, nos permita hacer parte de esas diez y seis curules que revivió la Corte Constitucional.
